Desde las entrañas del volcán

Desde las entrañas del volcán
Blog-experimento. Espacio onírico. Utopía en proceso de construcción. Soy comunicadora audiovisual, guionista, escritora, feminista, militante de lo colectivo, artista, activista, anticapitalista y hechicera de la revolución. Colaboro con varias publicaciones y me apunto a un bombardeo. Para propuestas amorosas y proyectos contacta conmigo: garcialopez.alejandra@gmail.com

miércoles, 23 de abril de 2014

Phantasmata



  • Agente velador, desconstructor de fantasías. Sus aristas son la tinta invisible de la historia que le da cuerpo y lo sostienen. Instinto, deseo y castración dramatizados en el inconsciente. La imaginación dialoga con este ente, símbolo de lo oscuro, cuya arma letal es la fijeza. Obstinado, aparece solícito sin que nadie le invoque. Enardece, excita, revoluciona y trasciende. Morador de las tinieblas del océano de pulsiones que ahogan. Cueva en la que gozan dioses y hombres y elemento fálico que de las profundidades emerge . Provocador de tormentas internas, naturaleza antisistémica cuyo manto blanco despoja de cordura y ciega. En la hora más oscura penetra sin impunidad ni mesura. Cuando se vuelve invisible, a la luz del día, su peso es un yugo que perturba y envilece.

lunes, 24 de marzo de 2014

Sextopía

Relato escrito para Ruido Fanzine Independiente

En las profundidades del mar tembló la tierra. Explosiones de pasión ígnea se esparcieron por el fondo. Corrieron a su ritmo, el de la creación. Impulsada desde sus entrañas, asomó su rostro de volcán primigenio y se convirtió en paraíso terrenal. Negra como ala de cuervo. Dura y escarpada, su piel dibujó los perfiles que la convertirían en dimensión mistérica. Tres anillos de energía líquida custodiaban su boca: labio mayor, labio menor y corona orgónica. En su interior los latidos levantaron  cuchillas de piedra que peinaron su monte, acogiendo el mar de nubes que volvería a fecundarla. La selva  absorbía  la vida y de los árboles llovían gotas de fértil alegría. Tierra salvaje, ardiente y abrupta, iluminada por la luz que hacen las tinieblas más oscuras. En su corazón de fuego esconde un secreto que late, sólo revelado a quienes tienen el valor de acercarse y beber su sangre. Su lenguaje es el de los prodigios naturales, impregnados por su potencia. En la lucha de los elementos, siempre gana ella.  
Atlántida era su nombre. Mujer como muchas otras, como África, América y Europa. Útero misterioso rebosante de  las aguas de la vida. Recipiente mágico y transformador que cobija a las almas cuando penetran en las fauces del infierno para la celebración. Isla que emergió de la grieta originaria, bañada en libertad irreverente y de sensualidad exaltada. Tierra subacuática abundante en frutales, plantas esotéricas y animales mitológicos salvajes.  Cuevas que servían de casas, casas que eran cuevas habitadas por seres iguales. Ritos  iniciáticos, vorágine de cuerpos que se entremezclaban y trabajo que no era trabajo sino placer sublimado. Potencia colectiva que no tenía límites. Mujeres y hombres que se entregaban  al goce extático en fructífera convivencia. Miembros de una sola tribu, dónde no había enemigos ni jerarquías ni matrimonios. En su lugar, juego de cuerpos deseantes, amantes y pensantes, habitándola. Sexualidad catártica que flotaba, bendecida por ella. Amor libre y liberador le consagraban. Instintos que se celebraban y no eran castrados en sacrificio o aniquilación. Festejos que enardecían los murmullos acuáticos y los convertían en poesía. Arte, imaginario y símbolo seminal de todo lo cósmico. Continente en miniatura preñado de flores negras de las que emanaba rojo vino. Vides de las que brotaba leche y ambrosía color uva. La violencia allí no germinaba; la única ley era que allí nadie dominaba. Fuego, frenesí y húmeda excitación que palpitaba. Realidad arquetípica de la que la humanidad no ha podido dejar de hablar.
Pero esos tiempos de armonía fueron borrados del tiempo por el deseo ciego de los dioses celestes que habitaban en el Olimpo. Entre todos decidieron enviar al dios ecuestre, el guerrero Poseidón quién, acompañado por un ejército de caballos con falos en lugar de cabezas, surcó los cielos e invadió la isla. Guiados por él, los seres fálicos con sus trotes, provocaron un gran terremoto que resquebrajó la isla. Cuando se sintieron cerca de la victoria, las ciegas cabezas de aquellos animales eyacularon todas a la vez, formando un gran diluvio y estableciendo su dominio sobre la tierra materna. Sin embargo, desde el fondo de las aguas, puertas al otro mundo, nos llega un canto profético:

Volveré a emerger como hice en tiempos originales porque soy  la raíz de todas las cosas. La fuente y el vientre que engendra, de la que todo nace, en la que todo florece y a la que todo, después de morir, regresa. Soy la Diosa única y primigenia que habita en el gran océano nocturno e inconsciente. Reina de los vivos y los muertos porque en mi flujo y mi reflujo me celebran y se complacen. Cazadora de estrellas del firmamento acuático en el que reposan deidades y bestias. Recipiente sagrado e infierno submarino; acojo en mi seno todo lo que está dormido y se rebela. Soy la que mora en oquedades y grietas; el éxtasis y el delirio místico que alimentó a vuestros antepasados. Gruta nocturna, sibila subterránea y señora de las lagunas. Soy la existencia exaltada, embriagada y entusiasmada;  la hechicera, la elevación preñada de maná que puede dar y arrebatar.  Mi rostro es el de todos los rostros de éste mundo y del otro. Estoy en todas partes, dónde la vida y la muerte se manifiestan en espectáculo incesante. Y mientras sigan diciendo que he fenecido, yo seguiré diciendo que estoy en las profundidades abisales. Latente, pero viva, desperezándome. Y juro que devoraré y ahogaré en mi vientre, siempre líquido, a los que han tratado de extinguirme y también a los demás. Pero no para fulminar sino para transformar. Porque soy la Madre; brebaje mágico, licor embriagador, elixir de unión. Soy el agua misteriosa que fluye  fuera y dentro de cada uno de vosotros.


Quién tenga sed, que se acerque; el que quiera, coja de balde agua viva” Ap. 22:17


Recomiendo ver el nº 22 de Ruido, cuya temática era el agua y en el que hemos colaborado numerosos creadores canarios. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Escribir es



-Escribir es- 

Convertirse en un monstruo que se devora a sí mismo eternamente. Proceso doloroso y perturbador. Tragedia constante. Automutilarse y destriparse. Abrirse en canal y meterse dentro. Un vómito violentos. Penetrar en el "otro" mundo complejo, confuso, ciego. Encontrar algo que se lleva dentro. Caída libre al infierno. Perderse en un laberinto. Ahogarse en un mar de emociones turbias. Hedor nauseabundo. Ruleta sádica de tres opciones: inseguridad, vergüenza, transformación. Desear la muerte pero no tener el valor de cortarse las venas. Decir adiós. Lucha perdida de antemano con el inconsciente. Desvestirse de pudor.  Tener el coraje de mirarse en los ojos de tu mayor enemigo. Enfrentarse a los demonios internos, los peores. Reinventar lo que ya existe. Destrozarse dándote de bruces contra la muralla del lenguaje.  Escribir es de locos.  

martes, 25 de febrero de 2014

Himno a Ella.

El origen del mundo, Gustave Courbet.


Venerable oquedad, fecundadora de dioses y hombres, incisión profunda que no tiene límites. Bienaventurada centelleante y eliminadora de las preocupaciones, resplandeciente durante la noche y rosácea durante el día, deidad o deimón según quién te contemple. Escúchanos, admirada benefactora que gozas de alma eterna, tú que estás adornada por áureos labios, hay quién dice que hasta dientes, y un exuberante clítoris que te corona, fuente de energía orgónica. Protégenos, oráculo de placer y origen del mundo, porque en tus paredes cavernosas escondes el misterio que hace perder el control a los hombres y conviertes a las mujeres en sacerdotisas y cazadoras. Oh, subterránea afectuosa y guardiana de los deleites más profundos, hechízanos con tus estallidos libidinosos, tú que avivas las pulsiones más oscuras y, como las estaciones, cambias de temperatura. Fuente sagrada que te enardeces frente a las caricias y te tornas líquida con las lenguas de fuego que saben adorarte como sólo tú te mereces, redondeada Madre de la Naturaleza, a quién muchos han castigado y esquilado por tu inclinación a la belleza. Fuente y raíz indestructible que engendras en tu sangre nueva vida, idolatrada poderosa y sustento fértil del mundo. Escúchanos ahora, y olvida a los que han tratado de acallar tu voz perenne, y ocultarte bajo el erecto pene. Nutridora de los frutos, maná y gruta sempiterna de húmedas estrellas, tú que has vivido la calumnia, la represión y la furia cuando eras cercenada por malas bestias. Ven, afortunada envolvente, inspiración danzante de los delirios báquicos, acógenos en tu cripta, deléitanos con tus cantos, báñanos en tus fluidos y derrámate libremente en nuestras almas. Nosotras te invocamos a ti, de ánimo fuerte y femenino, para que impongas tu profundidad, corrompas a los pusilánime de espíritus y destruyas el orden que ahora rige. 

Engúllenos para siempre, Vagina sagrada y poderosa que portas la antorcha, celebérrima devoradora.

lunes, 17 de febrero de 2014

Cuando yo decida o los dos. Compartir es vivir.



Si el anteproyecto Gallardón sobre la reforma del aborto sale adelante, propongo: 

1. Huelga de Vaginas. Indefinida. 


Somos seres sexuados y políticos. La libertad sexual no consiste sólo en poder abrirnos cuándo, cómo y con quién deseemos, sino también en poder cerrarnos cuándo, cómo y con quién deseemos. La sexualidad es un arma de poder que podemos usar para nuestro propio empoderamiento.

2. Parto Huichol. 


Los indios huicholes consideraban el nacimiento como un ritual de carácter sagrado, un momento crucial en la vida de la comunidad que no sólo implicaba a la mujer. Por eso el dolor y el placer de dar a luz de la mujer era compartido con sus parejas. Mientras ella estaba de parto, el marido se sentaba en las vigas situadas sobre su cabeza con una cuerda atada a los testículos. Cada vez que la mujer tenía una contracción, tira de la cuerda. Así el hombre siente tanto dolor durante el parto y alegría por el nacimiento del recién nacido como la mujer.

Si yo lo tengo que tener porque tu lo decides, al menos que el sufrimiento sea compartido en todos los sentidos. ¿No?

martes, 4 de febrero de 2014

Transamorem



Contemplaba con fascinación, como quién acaba de descifrar el misterio de la muerte, el hilillo de sangre que nacía en su entrepierna, surcaba la cara interior de su muslo y descendía lentamente hasta acumularse en el revés de su rodilla. 

Adoro la lava, esa lengua de fuego que se esparce, magmática, en imprevisibles direcciones y engulle a su paso todo lo que toca. Hay en su rojo candente algo placenteramente destructivo. Hay en su paso lento, pero certero, algo oscuramente erótico. Lo que siento por ella es amor. Puro, libre, voluptuoso. Anhelo perderme en su espesura, en su cadencia, en su indomable pasión. Sé que nuestro romance es imposible y eso me causa impenetrable frustración. La busco en cada persona, pero no la encuentro. No encuentro en sus cuerpos, ni en sus mentes, ni siquiera en sus espíritus -si es que lo tienen-  el instinto salvaje y creador que ella posee. Algún día acabará por hacerme perder el control, lo sé. Seré como quién se hizo escritor por cantar a la naturaleza, pero tal es la atracción que siente, que acaba abandonándola para fundirse con ella.  Mi destino será el mismo que el de Empédocles…sólo que yo soy mujer.

La superficie virginal del mármol que hacía de suelo fue profanada por dos enormes coágulos de sangre menstrual que cayeron sobre él llenándolo, cual pintor que llena un lienzo en blanco. Sólo una imagen poderosa como ésta podía arrebatarla de sus estados de ensoñación. Se tumbó en el suelo boca abajo y, tras regocijarse al pensar que ni el frío jaspe podía mitigar su fuego interno, observó las diferentes texturas y matices de colores de aquellos cuajos. Los recogió con sus dedos, comprobó su elasticidad, se los acercó a la nariz y los olfateó. Olían a vida.


http://www.youtube.com/watch?v=OMiodX7pZ_w

lunes, 27 de enero de 2014

Epifanía


(Atracción, Imagen, Equipado)

No intuía la luchadora que iba a llegar a la final, aunque se había equipado para la ocasión, ahora se sentía como si estuviera en bragas, o sin ellas, delante de todos. Estaba claro que sus palabras subvertían y provocaban atracción, pero su secreto no podía ser revelado sino que tenía que ser descubierto. Su mentor siempre le había dicho que de lo que mejor se escribe es de lo que se lleva dentro por eso iba a relatar el momento en el que la fuerza creativa la había penetrado por primera vez. La imagen es potente les advirtió. Todo ocurrió estando en el volcán que coronaba la isla. Una grieta se había abierto en el suelo y de ella había salido un humo colorido. La joven se despojó de sus ropas y abrió las piernas, lúbrica, sobre aquella incisión. Se dejó erotizar por el húmedo y cálido vapor que de ella emergía y, en ése intercambio, eyaculó. Con sus fluidos había engendrado en el interior de la tierra un nuevo movimiento. Era la revolución femenina a la que le había incitado su mentor. El dios del vino, la manía y el éxtasis, era quién le había dado la llave de la solución embriagadora final. Por eso ya le daba igual perder que ganar, porque ocurriera lo que ocurriera iba a hacer lo que quisiera, como siempre. Pondría fin al relato y se levantaría de la silla. Aún sobre el ring, eyacularía en directo, salpicaría al público de su instinto animal, induciría al orgasmo colectivo y abriría para siempre las puertas de la libertad infernal.




Texto que pasó la primera eliminatoria en el campeonato de improvisación literaria Lucha Libro. Bajo el pseudónimo de Arcadia y ocultando mi rostro bajo una lustrosa máscara subí al ring para acometer mi propósito. Cinco minutos, tres palabras, una pantalla gigante...literatura en directo.