Desde las entrañas del volcán

Desde las entrañas del volcán
Blog-experimento. Espacio onírico. Utopía en proceso de construcción. Soy comunicadora audiovisual, guionista, escritora, feminista, militante de lo colectivo, artista, activista, anticapitalista y hechicera de la revolución. Colaboro con varias publicaciones y me apunto a un bombardeo. Para propuestas amorosas y proyectos contacta conmigo: garcialopez.alejandra@gmail.com

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Entropía



En el principio se dio un hecho con el que se inició la creación. Miles de partículas se propagaron por el universo, en un sistema caótico, expansivo e irreversible por naturaleza. Cada partícula siguió su camino, impulsada por el hecho que la antecedía, sin ser éste causa, necesariamente. Una pequeña variación en el origen implica unas consecuencias impredecibles haciendo que el sistema evolucione de manera totalmente distinta. El sistema caótico no se rige por una ley, ni siquiera por  la que postula que no existe una ley que todo lo rige. Esto implica que se pueden prever determinadas consecuencias, siempre bajo la condición de que pueden darse o no. Es el futuro incierto por el que se caracteriza nuestra existencia.

Sin embargo, dentro del caos existen varios órdenes que surgen espontáneamente, dando lugar a una auto organización natural que tiende al equilibrio. Es el orden espontáneo que reina en la naturaleza, es el orden del desorden, el orden del caos.

No hay más que observar a nuestro alrededor, de lo más cercano a lo más lejano.  Desde el orden de la naturaleza hasta el que reina en el universo.  Dentro del caos de la existencia surge un orden que lo beneficia todo, porque surge en interés mutuo de las realidades que lo componen. El principio fundamental de este orden espontáneo es la libertad.  Todo, ser y elemento, actúa libremente y se organiza de forma espontánea en la interacción con el resto, conforme al interés común, la existencia y la convivencia. 

No existió en el origen ninguna organización mayor que la propia de las partículas que se disiparon libremente por el universo. No existe ninguna institución que obligue a la naturaleza a actuar como actúa cada día y en el transcurso de los años.

La libertad es la causa de este orden y característica de la energía que todo lo mueve. También de nosotros.  Esto me hace pensar que difícilmente podremos ser libres guiando nuestra existencia a organizaciones o instituciones superiores y ajenas a nuestra naturaleza. Porque una realidad que actúa conforme a lo que no es, no puede evolucionar conforme a su esencia.

Parece existir una naturaleza entrelazada entre la realidad espiritual y la física. Ambas comparten una esencia primordial, una energía vital que las hace ser y todo lo caracteriza. “El buen orden surge espontáneamente cuando las cosas se hacen a si mismas” Chuang-tzu. Y para que las cosas se hagan a sí mismas tienen que comportarse conforme a lo que son. Energía libre y capacitada para superar las dificultades del entorno en la convivencia con los demás. Es la energía poderosa que fluye lentamente y que nunca se detiene.

Que estamos en un momento de caos no hace falta que lo argumente. No hay más que observar e intentar comprender la realidad para encontrar muestras del desorden, en el que predecir los acontecimientos futuros se hace extremadamente difícil, pero muy probablemente devastadores.

Puede que estemos en el momento de comprender lo que somos y cuales son las leyes, o más bien las no leyes, que rigen nuestra vida. Puede que sea el momento de prepararnos para ser libres.  Pensar que la filosofía o las ciencias son ajenas a nuestra realidad resulta, a mi juicio, un error de consecuencias nocivas. Sólo el esclarecimiento de las circunstancias que nos rodean nos capacita para comprender lo que somos y por tanto para vivir como nos corresponde. El conocimiento se encuentra en todas partes, en la interacción con los demás, en el arte, en los libros y en la misma naturaleza.  Nos capacita para comprender nuestro entorno, y desarrollarlo aumenta nuestras posibilidades de ser felices y libres. Es lo que nos merecemos.

Si la civilización en la que estamos inmersos nos reprime y nos aleja de conseguir el objetivo primordial: la felicidad, deberíamos de prepararnos para ser creativos y generar un nuevo orden.  La escasez no es una cuestión de recursos es una cuestión de organización. La militarización no es inherente al hombre es consecuencia de un sistema impuesto. La libertad no debe ser consecuencia de un orden sino su causa. La renuncia no debería ser nuestro día a día. El orden espontáneo, para mí la utopía, empieza en uno mismo, en la mímesis con la naturaleza, cuando el flujo de las fuerzas opuestas que nos componen, fluye libre y equilibrado. Nadie está obligado a nada, excepto a aceptar las condiciones que el sistema nos impone. Yo sólo recuerdo que cada vez está más claro que no funciona. Quizás es el momento de pensar en algo nuevo… Yo apuesto por el amor verdadero, el que surge entre dos personas como el orden espontáneo, construcción de verdad basada en la diferencia, el amor como forma de revolución. Está para reinventarlo...

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