Desde las entrañas del volcán
Blog-experimento. Espacio onírico. Utopía en proceso de construcción. Soy comunicadora audiovisual, guionista, escritora, feminista, militante de lo colectivo, artista, activista, anticapitalista y hechicera de la revolución. Colaboro con varias publicaciones y me apunto a un bombardeo. Para propuestas amorosas y proyectos contacta conmigo: garcialopez.alejandra@gmail.com
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jueves, 23 de enero de 2014
Mantis Religiosa
(Médico, Mirada, Aceituna).
Era la tercera vez que subía al ring, pero estaba igual de nerviosa. Había pasado la semana entrenando y escribir siempre le daba hambre. Mucha hambre. Abrió su agenda de terciopelo color aceituna y eligió a uno de sus amantes al azar. El elegido era un médico de mirada penetrante. Cuando llegó dieron paso al juego. El pensó que al fin había llegado el momento de su esperado orgasmo, pero no. La fémina colocó sus manos en posición de rezo y ataco. Le comió a terroríficos besos; la boca, la cara y la cabeza. Bebió de su cuello como una saharaui del desierto. Dejó el cadáver en el suelo, vaciándose de sangre caliente. Y subió al ring dispuesta a contar lo ocurrido. Sabía que, por el pacto ficcional establecido el público, no creería que lo narrado hubiese ocurrido en realidad así que se propuso terminar con una demostración en directo. ¿Algún voluntario en la sala que quiera probar?.
Texto realizado durante el campeonato de improvisación literaria Lucha Libro Canarias. Bajo el pseudónimo de Arcadia y ocultando mi rostro bajo una lustrosa máscara, subí al ring para acometer mi propósito. Cinco minutos, tres palabras, una pantalla gigante...exhibicionismo, mucha emoción y literatura en directo.
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Aquelarre
(grotesco/pantalla/camarero)
El relato que iba a narrar era cuanto menos grotesco. Aunque estaba un poco nerviosa porque su amigo camarero, la había hartado a vinos e igual eso le jugaba una mala pasada cuando llegara el momento. La pantalla retransmitía lo que iba escribiendo. En realidad ese día, más que escribir, iba cumplir una promesa en directo. Contaba una leyenda que otrora una comunidad de mujeres salvajes vivió en la isla en la que se hallaban. La hermandad de la rosa negra la llamaban. Se decía que pervertían a los hombres con sus danzas ditirámbicas, sus trances lisérgicos y sus orgías infernales. Los habitantes locales, por miedo a lo femenino, las había quemado una a una en el lugar dónde años después se levantaría el café Atlántico. Lo que no contaba la leyenda es que aquellas mujeres habían prometido volver para urdir su venganza y saciar su sed. Ocurriría un 26 de Octubre cuándo una de sus siniestras hermanas las invocara. Como podrán imaginarse esa hermana era la misma luchadora que escribía el texto. Se había puesto ése vestido largo y negro, heredado de sus antepasadas, con el que abriría las puertas del infierno. Se preguntarán a estas alturas cómo termina esta historia. Les voy a dejar con las ganas; no diré nada porque eso quitaría suspense a lo que va a ocurrir en breves momentos, aquí y ahora.
*Texto realizado durante el campeonato de improvisación literaria Lucha Libro Canarias. Bajo el pseudónimo de Arcadia y ocultando mi rostro bajo una lustrosa máscara, subí al ring para acometer mi propósito. Cinco minutos, tres palabras, una pantalla gigante...exhibicionismo, mucha emoción y literatura en directo.
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