Desde las entrañas del volcán

Desde las entrañas del volcán
Blog-experimento. Espacio onírico. Utopía en proceso de construcción. Soy comunicadora audiovisual, guionista, escritora, feminista, militante de lo colectivo, artista, activista, anticapitalista y hechicera de la revolución. Colaboro con varias publicaciones y me apunto a un bombardeo. Para propuestas amorosas y proyectos contacta conmigo: garcialopez.alejandra@gmail.com

sábado, 19 de enero de 2013

El arte de la cooperación



 “Cada acto profundamente crítico es cómo una botella lanzada al mar para futuros e ignotos destinatarios” Theodor W. Adorno


Partiendo de esta frase del filósofo alemán y aludiendo a su pensamiento,  podemos deducir que la actual industria cultural usurpa a sus consumidores lo que promete, una felicidad que es ilusoria.  Los productos de esta industria no son obras de arte, después convertidas en mercancía, sino productos concebidos para ser consumidos. Existen obras de arte, pero están expuestas a ser utilizadas y manipuladas por la propia industria para su beneficio. Si arrojamos una mirada crítica sobre la coyuntura actual en busca de la relevancia del pensamiento crítico, llegamos a la conclusión de que este bien preciado es poco común.  Ya no hay duda de que vivimos en un sistema  represor que pretende escamotear todo impulso de vida. No hay más que observar la actualidad, saciada de recortes, amenazada por la privatización, castrada de las armas que tenemos para hacer frente a las tiranías de los gobiernos, despojada de una malla en la que la educación y la cultura cumplen la vital función de hacernos crecer y progresar. 
Pero hay posibilidad de que exista algo más que la realidad dada. A esta realidad dada, subyace una experiencia sin fin de la que podemos valernos para afrontar la reinvención de la realidad. Es la experiencia múltiple del arte, fundamental para enriquecer nuestro paso por la tierra, lugar con alma sensible e inteligencia. Debemos ser flexibles si queremos superar estas circunstancias, sorteando los límites impuestos por la razón instrumental. Recuperar la libertad se convierte en objetivo principal cuando somos víctimas de un entramado aplastante, que reduce nuestra existencia al rendimiento económico y coarta nuestra creatividad y capacidad de emancipación. Por ello, muchos contemplamos como una necesidad imperial introducir en el discurso otros niveles de comunicación, que se derivan de la experiencia sensible de la realidad, con el fin de elevarla a un nuevo grado de lenguaje en el que entre en juego lo intuitivo, el arte. Porque al final la realidad es aquello de lo que se habla. El arte se expresa en un lenguaje conceptual, no discursivo, que se relaciona con el inconsciente colectivo y subjetivo; el único espacio libre de las cadenas de la instrumentalizada razón.
La libertad individual ha sido destruida por la cultura de masas. La capacidad de pensamiento crítico agoniza.  Por eso el arte debe dificultar todo acto de desarrollo de una sociedad no reflexiva.



La industria cultural ha venido a sustituir el verdadero arte, aquel que pone en cuestión el mundo que le rodea y potencia el espíritu de sus receptores, por arte mercancía. Esta creciente industria ha desvirtuado la esencia del arte que, en el peor de los casos, ejerce de prolongación ideológica del sistema que la avala, manipulando las conciencias, y, en el mejor, destruye la capacidad de reflexión dada la planicie de sus productos, enmarcados en una lógica unidimensional sobre la existencia; la que nos es dada por el sistema.
Desde una perspectiva negativa, en tanto que apertura del mundo artístico a la gran masa, la industria cultural, favorecida por los medios de comunicación de masas, ha embrutecido el grueso del arte. Podemos pensar que el hecho de producir arte en cadena suprime sus capas esenciales porque sus efectos son nada revolucionarios. El impulso primario de arte, relacionado con el espíritu, lleva implícito una capacidad de rebeldía, una necesidad de análisis y una vocación de penetración en lo profundo para ejercer de elemento transformador. El arte no puede ser sólo una experiencia estética, también debe ser revolucionaria, dotada de capacidad subversiva para garantizar un contexto social y cultural que perpetúe su existencia. La industria cultural produce arte que no muerde, que no incomoda ni despierta.  Arte domesticado y unidimensional porque no contiene una intención de rebelión. La única rebelión real sería la emprendida contra esta industria que es reflejo del sistema malsano que la origina. Sin embargo, no podemos negar que la apertura del mundo artístico, potenciada por estos mismos medios de comunicación, ha contribuido a la difusión y promoción cultural, acortando distancias, hasta casi la inmediatez, entre los creadores y colectivos.
Muchos consideramos posible tejer una red cultural sustentada en la cooperación, al margen del sistema que quiere hacerla desaparecer, aprovechando las ventajas de nuestro tiempo. Y debe construirse al margen porque el sistema se empeña en eludir que el arte y la vida son inseparables. No solo podemos reclamar nuestro derecho a la cultura, pues es reconocido por nuestra constitución,  sino que debemos tomar las riendas de nuestro potencial y plantear alternativas, que nazcan de nosotros, para llevarlas a cabo sin necesidad de esperar a que la impotencia, que suscitan los poderes públicos, acabe con nuestras energías.
Podemos advertir que el arte no termina de cuajar como potencia colectiva por una cierta tendencia individualista de los creadores.  Parece que hemos perdido el coraje colectivo, tras la superación de la comuna e, indudablemente, a este hecho se suma la falta de medios que hace que muchos sintamos como imposible la realización de nuestros proyectos.  La institución que debería fomentar la creación lo que hace, a efectos prácticos, es limitarla.



Lo poco de verdadero arte que hay, con componentes disidentes e imaginativos, ha carecido del apoyo de las instituciones o incluso es atacado, asediando iniciativas que enriquecen el tejido social. El arte mercancía es enemigo de la auténtica creatividad.  Por todas estas lagunas de la industria muchos vemos como una alternativa sostenible las cooperativas artísticas. A través de ellas  podemos rellenar los vacíos que impiden el desarrollo de una verdadera cultura y devolver al arte su función social con el fin de restablecer el impulso para el que fue concebido: creador de experiencias colectivas. Tenemos que ser más ambiciosos aún, en la expectativa de organizarnos -sin perder libertad y espontaneidad- para penetrar más profundamente en la sociedad y conseguir transformar al actor pasivo en un agente realmente activo, hasta que la creatividad sea entendida como una actividad popular e integrada. El arte que es amado, ama al pueblo, lo nutre, lo dota de una fuerza particular y lo hace brillar en todo su esplendor
Un nuevo arte sólo puede emerger desde la superación de la sociedad contemporánea, enferma del mismo mal que el sistema que la ampara. Sólo puede ser nuevo en la medida en que cree nuevas formas de actividad, convivencia, pensamiento y experiencias vividas, tanto físicas como sensibles.  Vivimos en una sociedad, que cada vez más, despoja a sus individuos de todo juicio que pueda poner en duda su soberanía e impide su sano porvenir.  Tenemos que huir de la tendencia al nihilismo de la que se desprende un rechazo al mundo contemporáneo y clarificar nuestro deber de ejercer una protesta global ante la afición del sistema por hacer desaparecer todo rastro de vida sensiblemente humana e intelectualmente elevada.  Por eso invitamos, a través del arte, no sólo a contemplar las ruinas que nos rodean, sino también a tomar las armas y participar en la alegría de la subversión y la revolución para acabar con el moribundo gigante que trata de aleccionarnos.
“El mundo posee desde hace tiempo el sueño de algo de lo que sólo necesita ser consciente para poseerlo en realidad”.  Recordando a Marx, podemos concluir que nuestras fantasías son uno de los mayores bienes que poseemos, a las que debemos otorgarle poder para que se hagan realidad. Entre esas fantasías se encuentra la voluntad de hacer evolucionar la sociedad hasta que sea capaz de reinventar su espacio, para que se puedan satisfacer el conjunto de sus deseos y pueda desearse el conjunto de su realidad. Muchos pensamos que podemos hacerlo, si pusiéramos todas las fuerzas acumuladas por el poder al servicio de nuestro deseo de vivir, nuestra inagotable imaginación, nuestros múltiples sueños y proyectos a medio realizar que constituyen una esencia común, la nuestra. Ese puede ser nuestro mensaje lanzado al mar de la posteridad.


Ensayo realizado para la publicación canaria Isla Descubierta. Próximamente adjuntaré el link para ver la revista online, 32 páginas de calidad que versan sobre el panorama cultural. 

miércoles, 2 de enero de 2013

El fuego



Inmersión en el infierno orgiástico. Remolinos delirantes de cuerpos desnudos que se entremezclan. Masa que se retuerce en la búsqueda de la unión ciega. Fuego sagrado al final del abismo. Río de energía que no encuentra límites. Bañados en su propio mar de fluidos, sangre y sudor. Saca de control lo más primitivo de la naturaleza. Orgasmo colectivo. Gran copulación. Descenso a agujeros negros. Multitud excitada hace la revolución. Burbujas extáticas les elevan varios metros sobre el suelo. Vaginas que con su rocío bañan la tierra voliendo a erotizarla.

domingo, 21 de octubre de 2012

Amor, arte y sociedad





“La filosofía de los gobiernos es una filosofía de la necesidad: todo es necesario, todo es obligatorio y los sueños de los hombres son imposibles”, A. Badiou.

Todo ocurrió en un cruce de caminos, bajo el sol de mediodía. El destino trágico del héroe se cumplió en una encrucijada polvorienta, cuando su espíritu se encontraba dominado por el irritante juego de los elementos, calor y sequedad. Esa es nuestra herencia, la necesidad. Pero ese camino de una sola vía llega a su fin y retornamos a un lugar donde la cultura de lo imposible ya no es posible. Iniciamos, por ello, una investigación sobre el porvenir, sobre lo no escrito y sobre lo posible, con la cita de un pensador revalorizado dentro de una actualidad sedienta de esperanza. Nuestro tiempo está condenado, una vez más, por imperativo existencial, a la lucha contra la maldición impuesta por el destino. Hoy, más que nunca, doblegarse no es posible. El cinismo y el conformismo postmoderno es un lujo que ya no podemos permitirnos sin correr el riego de sucumbir a una indolente autodestrucción.
¿Somos incapaces de pensar por encima de la lógica de la dominación?. Todo parece, o al menos, parecía indicar que sí, que era una posición inamovible. Pero esta trayectoria unidimensional tendrá que ser superada si queremos encontrar una alternativa al devenir de una sociedad enquistada en el intercambio compulsivo de mercancías, una obsesión que ha atrofiado nuestra capacidad crítica. Es preciso, por tanto, avivar la inteligencia y sensibilidad de los hombres para que pueda cuajar una decisión libre y comprometida con el desarrollo sostenible de la sociedad. La atrofia es tal que hemos interiorizado los mecanismos de dominación; una represión explícita no es necesaria para que nos comportemos conforme a lo que el sistema requiere para su reproducción. La publicidad invade cada rincón de lo cotidiano y estimula nuestro apetito insaciable de consumo con falsas necesidades cuya satisfacción no sólo no nos proporciona felicidad, sino que además este mecanismo garantiza la perpetuación de la dominación. Aparentemente, la razón, en tanto que razón instrumental, se encuentra hiperdesarrollada en “nuestro beneficio”. Entonces, ¿qué es lo que falla?, ¿por qué vemos crisis en lugar de cambio?.
Guy Debord nos despertaba del sueño complaciente de la sociedad del bienestar: “La sociedad está cada vez más enferma pero también se hace cada vez más fuerte, ha convertido el mundo en el entorno y decorado de su enfermedad”. El mundo está enfermo y nosotros perpetuamos esta enfermedad en la medida en que creemos en ella como un momento de la verdad. Creer que el mundo es así porque no puede ser de otra forma, es perpetuar su enfermedad. En consecuencia, en cuanto a seres humanos con capacidad de amar y crear, estamos en peligro de extinción. Esta crisis abarca todos los planos de la realidad humana: guerra, hambre, desigualdad de género, explotación, alienación… El cambio, por tanto, será global o no será porque mientras viva una persona bajo esta condición, que desprecia la dignidad humana más elemental, el resto no podrá ser feliz ni mucho menos libre. Esta tarea individual y colectiva nos pertenece si queremos ser dueños de nuestro porvenir. El capitalismo se está muriendo solo, sí, pero no acaba de morir. No podemos desesperar sino vislumbrar con claridad nuestras posibilidades para que, una vez aniquilado lo viejo, lo nuevo se oriente hacia la construcción del bien común. Es una oportunidad.
Corresponde a nuestra creatividad reinventar el mundo, de tal modo que despleguemos una alternativa vital proyectada sobre otros ejes cardinales. Podríamos, nada nos lo impide, concebir el arte y el amor como potencias transformadoras del espíritu y extraer todos sus componentes despreciados en la praxis social dominante. En un dinámica nueva el arte, lo ajeno a la razón instrumental, podría catalizar la apertura hacía una vivencia más sólida del gran anhelo, común a toda nuestra especie, de la única experiencia que puede mitigar nuestra conciencia de ser mortal y reconciliarnos con la existencia: el amor.
¿Qué pasaría si alimentamos nuestra inteligencia con un poco más de amor?. Amor en su sentido más profundo y complejo, ese que persigue lo bello y lo bueno en palabras de Platón, pero también ese que transforma y nos hace más capaces para enfrentarnos al mundo -más empáticos, más libres y más felices- porque construye un punto de vista común sobre la realidad a partir de la diferencia, como expone Badiou en su Elogio del amor. Ese amor nos permite superar la visión “única” y ampliarla mediante la alianza emocional con el otro, desde la que sería posible “construir una experiencia colectiva del mundo”.
En nuestra cultura el desarrollo desorbitado de la razón y la represión de lo femenino -otro componente oculto en el discurso oficial, reducido a un planteamiento numérico que rechaza la cuestión de los valores- han provocado una desconexión con nuestra esencia sensible, condenándonos a vivir desfiguraciones en un mundo de sombras que se comercializan. Esta represión de lo femenino es una construcción, creada y aceptada socialmente, nada inocente.
El egotismo tan representativo de nuestra época, tanto en su forma individual -la función del yo- como “a dos” -amplía el “yo” al “tú y yo”-, con todas los peligros que de él se derivan al no proponer un amor maduro basado en la diferencia porque la fusión en uno, propia del amor romántico, es el único vínculo que permite, organiza nuestra forma de comprender y proyectar la realidad condicionando nuestras relaciones. Ninguna de las formas de egotismo permite aunar un “nosotros” con el resto del mundo porque motiva el aislamiento. De ahí que no sea una forma de amor, como la que apunta Badiou, que permita construir una red colectiva desde la que se pueda catapultar un cambio social. Este encerramiento egótico en el yo impide la asimilación profunda de la experiencia, por eso nada penetra en nosotros, ni siquiera el resentimiento como potencia artística creadora, y nos quedamos en simple indignación. La vida no nos nutre y anhelamos un sentimiento hondo que nos transforme para elevarla a algo más que una sucesión de experiencias interesantes, pero en el fondo insuficientes. ¿Sólo podemos aspirar, en el mejor de los casos, a un “yo, tú y ellos”?”. ¿Somos incapaces de construir el ”nosotros”?.
Existe un exceso de cultura y facilidad de creación, pero este entramado artístico, lejos de calar en nosotros, siembra una semilla que no termina de germinar. Lo mismo ocurre con el amor, del que estamos acostumbrados a ver múltiples desfiguraciones de un amor idiotizado que el sistema vende como saludable y la sociedad acepta. Pero entendidos desde una perspectiva ajena a los esquemas establecidos, el arte y el amor se convierten en elementos activos para luchar contra la cosificación del individuo y pueden proponernos conexiones nuevas a través de las cuales experimentar formas de conciencia con las que construir una relación alternativa con el mundo. Hoy el grueso del arte y del amor está embrutecido y su potencial revolucionario ha sido reducido al mínimo exponente. Sólo recuperando esa capacidad puede contribuir a la superación de las nociones que de ellos mismos tenemos, y sus conexiones, y que hemos adquirido en este sistema que nos constriñe.
El artista es para el arte igual que el amante para el amor, creador. El creador es capaz de ver con claridad una realidad que pasa desapercibida a los ojos del resto y liberarlos del peso de la necesidad. En ese sentido, arte y amor pueden romper con lo impuesto porque hablan en un lenguaje misterioso y salvaje que pone freno al aplastante dominio del mundo-mercado.
Amar para transformar y transformar para amar es un par que se retroalimenta y en cuyo centro se encuentra el arte. Pero si el par amor-arte puede emerger como elemento revolucionario, ¿por qué no ejerce tal poder en la sociedad?. Algo no encaja, tanto en el mundo -y sus relaciones de poder y debilidad-, como en el arte -y su función liberadora que conecta con el espíritu y se eleva sobre lo consciente-. Tal vez la concepción errónea y superficial del amor, del arte, de la felicidad y de todas las cosas, su esencia y sus conexiones, es la que nos condena a ser menos conscientes de sus posibilidades, que son nuestras, y por ello más susceptibles de ser dominados. Contrariamente a lo que pensamos, en un mundo ilustrado, coherente, racional y -hay que decirlo- realista, el amor y el arte se harían cargo de su función social y alumbrarían el camino de una sociedad construida por seres capaces de amar, de crear, de desarrollar su potencial, de autogobernarse y de alcanzar la soñada Arcadia, tierra prometida jamás labrada. Todo ocurrirá en un cruce de caminos, bajo el sol de mediodía. El destino trágico del héroe se tornará afortunado, cuando su espíritu se encuentre liberado por el amor y el arte, convirtiéndole en creador de su porvenir


Alejandra García López


Texto para la revista Isla Descubierta. Recomiendo abiertamente la publicación y si os gusta apoyarla, necesitamos más iniciativas como ésta. Aquí os dejo el link que enlaza con la revista online. Disfrutarla! Isla descubierta nº 11 http://issuu.com/isladescubiertamagazine/docs/isla_descubierta_11




domingo, 30 de septiembre de 2012

La conciencia del caos


Diosa Kali


Empezamos a ser conscientes. Empezamos a ver la superestructura policial que amenaza a nuestra soñada sociedad. Empezamos a sentir el aliento de muerte de la absoluta represión y nula libertad a la que estamos sometidos. ¿Miedo? No.

El estado policial en el que vivimos, dentro del cual pretendíamos realizarnos y alcanzar la felicidad, se ha hecho visible. Gracias a eso, estamos siendo capaces de poner en marcha una maquinaria colectiva que desactive el yugo económico y social en el que nos vemos ahogados. Cuando la gente es consciente de que vive en un estado policial, represivo, peligroso y enfermizo, utiliza todos sus medios humanos, intelectuales y sensibles, para derrocar a ese poder establecido que nos condena a ser esclavos en manos de una élite económica del todo deshumanizada.

No nos engañemos más. La violencia injustificada es una realidad de nuestros días y esa violencia injustificada es legitimada por el estado, un estado que debería de garantizarnos calidad de vida y dignidad sobre todas las cosas, con la consiguiente consecución de objetivos fundamentales para el desarrollo existencial de cualquier persona. No nos engañemos más. Los agentes del orden son un peligro inminente para la sociedad. Las palizas que estamos viendo a través de los cientos de vídeos del 25 y el 29 S no son casos aislados. Forman ya parte de nuestro imaginario colectivo, de los archivos audiovisuales de nuestra propia memoria. Nunca en mi vida, hasta el 25 S había experimentado el gran peso de la monstruosidad policial. 

Las sirenas, la represión, la protesta, la voz del pueblo han pasado a formar parte del paisaje sonoro de la cuidad de Madrid, forman parte activa y predominante del paisaje sonoro de nuestro país. 


Necesitamos ayuda para poder poner frenos inmediatos a este cuerpo que teóricamente está para protegernos y contradictoriamente nos ataca y trata de amedrentarnos. 
Por eso consideramos coherente y natural exigir como derecho y garantía de defensa propia que estas personas a las que se le dan los medios y el poder de machacar a los indefensos pasen por las consultas de expertos en psicología, mandados desde Europa, que nos puedan asegurar que de verdad se está dando un arma a una persona capacitada para responsabilizarse de ella y no a un ser irracional.

La amenaza es real. La amenaza está aquí. Por eso quizás deberíamos empezar a pensar como lo que somos: una colectividad; deberíamos si queremos propulsar un desarrollo alternativo y sostenible de la sociedad. Ahora más que nunca es indispensable el altruismo porque nadie nos va a dar nada por cambiar las condiciones sociales de nuestro país. Es una tarea individual y colectiva que debe salir de nuestra voluntad. 

Pero no podemos desesperarnos, obviamente estamos en ese momento en el que lo viejo, el capitalismo, no acaba de morir y lo nuevo, eso que debemos construir, no acaba de nacer. Tenemos que ser fuertes, paciente y luchadores sin descanso. Tenemos que ser conscientes de que formamos parte de una generación que posiblemente tendrá que dedicar su vida entera a la consecución de este objetivo y probablemente no seamos nosotros los que comamos de sus frutos. Pero hay que hacerlo si queremos dejar una herencia beneficiosa y sana a las generaciones posteriores y porque la razón primera siempre es la libertad.

lunes, 13 de agosto de 2012

Ritmo de amor



Cumbia electrónica, dub tropical.

Diseño por Marina Molares

El amor es fruto de la necesidad y la belleza. Afrodita así esculpió el espíritu de los mortales: colmados de anhelos y hambrientos de plenitud. Ávidos de fuego materno, aspiramos a la profundidad y a la evolución de la que provenimos. Nada excepto el amor puede calmar mi hambre voraz y mi sed. Sed de profundidad, hambre de pensamiento y alma redimida. Naturaleza que flota en el éter, cubierta de flores, extasiada por las precisas caricias de Afrodita. Hilde. ¡Oh, Diosa, ilumíname con la luz que brota de tu centro!. Contágiame de tu totalidad y siembra en mí la semilla de lo intenso. A menudo nos equivocamos en el foco del deseo, aparentemente externo, pero que goza de una naturaleza cóncava, húmeda y oscura que palpita en nuestros adentros. Venus. Todas las cosas de una fuente de energía provienen. Encomiendo pues mi lecho, mis tareas y mi vida a la diosa. Ella es poderosa para despertarme de este profundo sueño en el que el amor no es más que un recuerdo. La barrera entre lo posible y lo imposible es una línea invisible que cada uno crea y potencia. ¡Dame, oh Afrodita, las alas de la imaginación, ilumíname con tu oscuridad y tu brillo, lléname de la pasión que te mueve y nútreme con la pócima del amor!.

Texto para el blog de la Caja del diablo. Descarga la sesión Ritmo de Amor (The Warmth of Bananas).

miércoles, 11 de julio de 2012

Night lovers



Imagen por Marina Molares

Luz y oscuridad, totalidad compuesta por opuestos en eterna lucha. Gozo verdadero,  triunfo de las partes en orden espontáneo y equilibrado desarrollo. Ambos mundos son reflejo el uno del otro. Se penetran mutuamente, mezclándose en divino equilibrio o en esclavitud existencial.

Cuando Sabiduría abandonó el universo y Azar, el de caprichosos designios, reinaba; el universo se halló desmotivado, sumido en espeso e impenetrable humo, o por el contrario, en luz siniestra y cegadora. Sólo el hombre puede habitar todas las regiones pues todas le pertenecen. En cambio los dioses sólo pertenecen a la noche en la que el hombre se convierte en extranjero hasta que comprende el misterio que lo envuelve.

Eros ya no escuchaba el canto de su amada. Sollozaba mientras atravesaba el campo de negras espinas que rasgaban su piel provocándole heridas. Así aliviaba el pesar de su corazón mientras escuchaba apagarse el eco de su amor. Múltiples rasguños surgieron en su cuerpo y en su rostro y cuando llegó al oasis de flores azules  su piel estaba casi completamente teñida de rojo.

Su amada, Poesía, yacía muerta en el suelo, con el rostro cubierto de lágrimas que habían trazados surcos azules cual goletas atravesando el océano. Su corazón estaba helado y su rostro reflejó en cuestión de segundos la profunda huella del amor frustrado. Maldijo la vida, negó el amor y el gozo. todo lo bello que poblaba su existencia había sido quemado en cuestión de segundos, como un rastrojo. Mientras el decrépito aliento del dolor mas tosco respiraba en su nuca las marcas de firmeza interior y perseverancia desaparecieron de su rostro.

El cielo se vistió de azul oscuro y en su manto surgieron miles de estrellas. Su corazón estaba poblado ahora de caótica tempestad. Eros abría los ojos como si quisiera ver con claridad, intentando buscar en la noche la ansiada verdad. Un sonido repetitivo comenzó a sonar. Eran las ruecas de las Moiras tejiendo sin parar. El hilo de la vida de los mortales en manos de estas tres mujeres está. Bajo su sensualidad subyace una fuerza femenina devoradora y mortal. Hiladoras de la vida, portadoras de destino y juezas del principio y fin de la existencia de cada uno.

Eros siguió el traqueteo de las ruecas. Mientras avanzaba la luz entre una densa oscuridad. Tembló al ver frente a si a las tres Moiras hilando. A medida que se acercaba estás se hacían enormes y se deformaban. Cuando las tuvo delante vio que eran tres enormes rocas, pero en ese momento los árboles temblaron y del suelo surgió una puerta. Eros descendió y penetró en el taller de las tres mujeres. Era un espacio sin límite definido repleto de ruecas y husos que llevaban placas con nombres escritos. Buscó la rueca que llevaba el nombre de su amada grabado y al dar con ella vio que el hilo estaba cortado.

–Cloto, Láquesis, Átropos, venid. Yo también quiero morir-, gritó con toda la fuerza que quedaba en su pecho. De las tinieblas de aquella gruta surgió una lámpara de gas negro que flotaba en el aire y se acercaba al extranjero en silencio.

Eros quedó enmudecido al ver a su amada Poesía. Ella estaba más bella que nunca y más llena de vida que en ninguna otra ocasión. Poesía le besó y le abrazó. Eros  se deshacía en lágrimas, sus rodillas flojeaban y su alma se encogía. -¿Desde cuándo estás aquí?-, peguntó el extranjero. -Desde que me enterraron-, dijo Poesía. -¿Entonces es cierto? Estás muerta-. –No. En el mundo eterno estoy viva-, dijo ella. Ella le sonrió con ternura y desapareció.

Del fondo de la gruta surgió un fuego y de las llamas crepitantes las tres Moiras aparecieron. Eros les pidió que cortaran el hilo que le cosía a la vida. La mujeres no contestaron. Eros intentó traspasar el fuego para agarrar a las Moiras, pero no pudo. Extasiado cayó al suelo y preguntó- ¿Por qué?.

Las Moiras, en silencio absoluto, desaparecieron.  Un largo e intenso rayo de luz iluminó los ojos del extranjero. Lo mortal comenzó a retumbar y lo inmortal y original surgió transparente como el agua del mar.  Eros comprendió el enigma: Alguien tiene que morir para que los demás valoren la vida.

Cuando hubo descifrado el misterio, futuro y pasado se hicieron uno. El eterno presente pasó ante sus ojos sin prisa,  contemplado con tierna e ingenua sonrisa. Cientos de silueta danzabas libres por el universo y hacían de él un jardín de placer y gozo de múltiples formas y colores intensos.

El rostro grisáceo de Eros se llenó de nuevo de vida. El eterno reino del amor está fundado. La pesadilla del dolor ha terminado. La paz pone fin a la pelea entre los opuestos. Dónde Sabiduría e Instinto reinan a la par, la vida y la muerte fluyen hermanadas haciendo de la existencia un misterio oculto y peculiar, descifrable para aquellos que conocen el lenguaje de la Naturaleza. Habla con palabras mudas, sólo con quienes aman se comunica. En las profundidades encontrarás: Éxtasis profundo, fusión íntima y total. Ella y nosotros somos uno: centro y sagrada fuente del placer celestial.

Texto  inspirado en "Enrique de Ofterdingen" de Novalis. Extracto en el blog La Caja del Diablo con sesión para descargar de Synth Pop, Electro Pop, Glo Fi, Disco House… por Dani Scream.

Descargar Night Lovers

martes, 22 de mayo de 2012

Celestial circles






Imagen de Marina Molares

Uno es la fuerza primigenia creadora. Es el círculo, el ciclo  que nunca se rompe, por el que todo nace y muere. En el origen: silencio y vacío existencial. Nebulosa llena de nada y hueca de todo, burbujeó en el espacio. Es el tiempo de la madre, dónde el caos es orden.Nun. Explosiones de energía cósmica y colores se propagaron por el universo. Dieron lugar a cúmulos de potencias chocantes. Brotaron los distintos elementos y tuvo lugar la creación. Fuego, tierra, agua y aire. Por obra de un milagro o por arte de magia, así nace la vida, fuente primaria de la existencia y energía en armonía.  Hauhet. Conservamos su huella, mensaje cifrado, misterioso y oculto que sale a la luz profundizando en el interior. La misma fuerza de la que todo nace, pulsa fervientemente en nuestro yo. Es la vida, hacer consciente lo inconsciente y ser conforme a nuestra esencia. Nuestro origen es nuestro destino. El amor y la muerte son las vías. Kauket. Los universos opuestos encarnan el dos. Su equilibrio es el camino por el que retornaremos a la fuente, mimetizándonos con la unidad. Cuando el alma se torna libre y llena de gozo, está preparada para la unión y se funde de nuevo con la fuerza generadora de vida. Amun. Es el círculo fragmentado en dos partes, de  igual importancia, ambas fuente de energía y potencias complementarias.

Masculino y femenino, amor y muerte, día y noche, cielo y tierra. Son las contradicciones que hacen a la existencia ser lo que es. De su fusión surge el éxtasis que engendra de nuevo la vida. Así hombre y mujer vuelven a experimentar en la unión cósmica la energía misma que les hizo brotar. El recuerdo de esta fuerza que fluye es lo que impulsa a buscar la unión con la otra parte. La energía es el amor que destruye la separación y procrea eternamente. Dharma. De la fundición de las dos partes, nace el tres. La muerte de la división da vida a la vida. Los contrarios comparten sus potenciales en el acto sagrado. El hombre fecunda a la mujer y ésta engendra de nuevo el ciclo creador.  El círculo  del  que todo nace se reencarna en el vientre materno. El impulso erótico se convierte en motor de la vida, perpetúa la unidad  eternamente haciéndola renacer una y otra vez. Cakra. Es la unión de los dos universos dónde se encuentra la plenitud. El deseo de descubrir el misterio cósmico y la experiencia de encontrarlo nos hace retornar al origen, a lo circular y perfecto. Mudra. Al ser primitivo en potencia, vacío de dolores y sufrimientos, repleto de gozo y libido, consciente de su  naturaleza sagrada y libre, que vive en armonía con la madre a la que pertenece, pues la unidad lo es todo.


Texto en dos partes en La Caja del Diablo con música Synth Pop, Dream Pop, Lo-Fi, Surf Pop, Shoegazer por Dani Scream.


Descarga Celestial Circles
Descarga Marriage on earthç